Femicidio de Erika Antonella: las pruebas que complican al exmilitar detenido en Tucumán
En el allanamiento en su casa en Yerba Buena se encontraron elementos coincidentes con los usados para atar y descartar el cuerpo, además de un ticket millonario que apuntaría a una fuga planificada.
El informe del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) reveló un hallazgo clave: cinta adhesiva negra, similar a la que se usó para envolver el cuerpo de Erika Antonella Álvarez, encontrada en el domicilio de Felipe Sosa, el exmilitar de 51 años acusado del femicidio.
El allanamiento en la casa de la calle Santo Domingo al 1100, en Yerba Buena, no solo dejó como evidencia cinta suelta, sino también seis trozos adheridos a una barra de dominadas y una mancuerna, elementos que Sosa utilizaba en su rutina de entrenamiento. Según el acta oficial, ese material coincide con el encontrado en las bolsas plásticas que cubrían a la víctima, lo que reforzaría la hipótesis de que el asesino usó objetos de su propio hogar para cometer el crimen.
Sogas negras y un "elemento filamentoso": la escena del crimen y el domicilio del sospechoso
La investigación también detectó coincidencias con las sogas utilizadas para atar a Erika. En el cuerpo se hallaron vueltas de cuerda alrededor del cuello, y en la casa de Sosa se secuestró una soga elástica negra de 2,60 metros, enrollada en un cable puente de batería.
La soga negra que encontraron los investigadores. (Foto: TN).
Además, los peritos levantaron un "elemento filamentoso oscuro" cerca de la cama, similar a las ataduras encontradas en el descampado donde apareció el cuerpo. Estos indicios se suman a la hipótesis principal: los materiales usados para descartar el cuerpo estaban disponibles en el domicilio del imputado y habrían sido usados por él.
Arsenal táctico y perfil de seguridad: el equipamiento que llamó la atención de los investigadores
El dueño de la empresa "Seguridad Objetiva" quedó expuesto con el hallazgo de equipamiento táctico profesional en su casa. Los peritos incautaron un chaleco balístico antitumulto (fabricado en 2016) y una pistolera de polímero marca "MDEFENSE", fabricada en Israel.
También se encontró un cargamento importante de municiones: 125 cartuchos calibre 12 marca Orbea, guardados en una cartuchera camuflada. Este material reforzaría la idea de que Sosa contaba con un perfil operativo y un nivel de entrenamiento superior al común.
La relación entre Erika y Sosa y la ruta del dinero que complica la coartada
Según fuentes judiciales, la relación entre la víctima y el sospechoso habría sido previa. La hermana de Erika Antonella, Mayra, logró acceder a una cuenta secundaria de la joven y rastrear la ubicación de su celular, que marcaba señal en Yerba Buena, cerca de las viviendas que Sosa alquilaba. Además, Milena Álvarez aseguró que Erika había solicitado varias veces autos de aplicación con destino a ese lugar.
El lugar donde encontraron sin vida a Erika Antonella Álvarez. (Foto: gentileza La Gaceta)
El caso dio un giro cuando la Justicia secuestró un ticket de extracción bancaria por $8 millones, realizado el mismo 8 de enero a las 11:21, horas después de que la familia descubriera la desaparición de Erika. Los fiscales sospechan que Sosa utilizó ese dinero para huir hacia Pilar, provincia de Buenos Aires, en una moto KTM de alta gama.
La cronología del horror
La última comunicación de Erika Antonella habría sido un mensaje a su sobrina a las 3 de la mañana del 7 de enero. Durante todo el día, su familia creyó que estaba en su casa, ya que el aire acondicionado y las luces permanecieron encendidos.
Al entrar a su vivienda, notaron que faltaban prendas, sandalias y el cargador del celular. Horas más tarde, la policía encontró el cuerpo en un descampado de Manantial Sur, envuelto en bolsas de consorcio, desnudo y con ataduras.
Hoy, Felipe Sosa permanece detenido en el penal de Benjamín Paz tras un traslado de alto riesgo, mientras las pruebas recolectadas en su domicilio y su presunta fuga complican cada vez más su situación procesal.