Lo perdieron todo: el desgarrador relato de las familias de la Costanera que quedaron sin hogar
La crecida del Salí se llevó el esfuerzo de toda una vida para muchos hogares de Tucumán. En La Costanera, ocho familias duermen en el suelo tras años de pedir defensas que nunca llegaron. "Estamos desesperados", reclamó una vecina.
Las tormentas en Tucumán causaron daños irreparables para cientos de familias. Las consecuencias se pueden ver en distintos puntos de la provincia, incluso en el Gran San Miguel de Tucumán. Este es el caso de un grupo de ocho familias de La Banda del Río Salí que viven en la Costanera y que sufrieron la pérdida total de sus hogares.
"Estamos desesperados. Perdí mi casa y estoy en la calle", relató con angustia Noelia Bulacio, una de las vecinas, en una entrevista con Enterate Play. En el video que compartió se ven las estremecedoras consecuencias de la crecida del Río Salí: casas enteras devastadas, paredes caídas y habitaciones destechadas. "Me duele tanto el alma", lamentó.
En su relato, Noelia mostró una imagen que genera un nudo en la garganta: una pequeña habitación con las paredes lilas. En el piso, escombros, ladrillos y restos de hormigón. "Esta era la pieza de mi princesa. Me costó hacer todo esto, pero ya no queda nada", explicó con dolor.
Estos destrozos se repiten en varios hogares. Según Noelia, son ocho familias las que sufrieron pérdidas en la zona. "Hay un montón de gente con niños en la escuela. Están tirados como perros durmiendo en el suelo", dijo.
Tres años de pedidos sin respuesta: el reclamo por las defensas del rÍO
El lamento derivó en un llamado urgente a las autoridades: "Que se acerquen. Que nos den soluciones. Hace tres años que vengo pidiendo que hagan las defensas del río", denunció.
Los reclamos de los vecinos alcanzan a todos los estamentos del Estado. Desde la Municipalidad de La Banda del Río Salí hasta el Gobierno de Tucumán, nadie se acercó a los afectados. El abandono puede ser explicado con una única declaración de los vecinos: "No nos han traído ni una tortilla para que tomemos café".
Con angustia, Noelia cerró explicando que trabaja el "día a día" y que solo le alcanza "para comer". "Soy pobre, somos pobres. Hay personas con criaturas con discapacidad que perdieron la casa. Es una locura lo que estamos pasando", concluyó.