Gitanas exestafadoras revelan el detrás de la "adivinación": "Era todo mentira"
Tres mujeres contaron cómo funcionaba el negocio de las falsas lecturas de manos y amuletos. Aseguran que abandonaron la práctica y buscan advertir a otras personas.
Un testimonio que expone el engaño
Tres mujeres que durante años ofrecieron servicios de adivinación decidieron romper el silencio y contar cómo funcionaba el negocio. "Era todo mentira, no tenemos ningún poder", aseguraron en un testimonio que generó fuerte impacto.
Según relataron, estas prácticas formaban parte de una tradición familiar que se transmitía de generación en generación, y que durante mucho tiempo fue su principal medio de vida.
Cómo operaba el sistema de falsas predicciones
Las mujeres explicaron que no existía ninguna técnica real detrás de las lecturas de manos o rituales. "Uno aprende qué decir porque conoce los problemas comunes de la gente: amor, salud, trabajo, dinero", detallaron.
En ese sentido, reconocieron que utilizaban frases generales que podían aplicar a cualquier persona, lo que generaba credibilidad en quienes acudían en busca de respuestas.
Amuletos y promesas sin sustento
Otro de los mecanismos más frecuentes era la entrega de supuestos amuletos. "Poníamos cualquier cosa adentro y decíamos que traía suerte. La gente creía y pagaba", admitieron.
Las protagonistas remarcaron que la fe de las personas jugaba un rol clave en el engaño, ya que muchas llegaban en situaciones de vulnerabilidad emocional o económica.
Un cambio de vida y una advertencia
Las mujeres aseguraron que decidieron abandonar estas prácticas tras un cambio personal y religioso. "Hoy sabemos que eso no existe y queremos que la gente no caiga más", señalaron.
Además, remarcaron que su intención es advertir a quienes puedan ser víctimas de este tipo de estafas, especialmente en contextos de desesperación o incertidumbre.
El impacto de los casos recientes
El testimonio también se vincula con casos recientes de estafas que tuvieron consecuencias graves, lo que volvió a poner el tema en agenda. Las expracticantes pidieron no generalizar ni estigmatizar a toda una comunidad, aunque reconocieron que estas prácticas existieron durante años.
"No todos somos iguales", concluyeron, al tiempo que insistieron en que su decisión de hablar busca evitar nuevas víctimas.