Economía estancada: el gasto público cayó un récord del 27% y el consumo se sostiene a crédito
Un informe advierte que la actividad no repunta: la industria sigue en recesión, las ventas en supermercados se desploman y la inversión pública se derrumbó un 75% en el último semestre.
La estabilización macroeconómica no logra trasladarse a la economía real. La actividad permanece estancada, con un fuerte ajuste del gasto estatal y un consumo cada vez más sostenido por el endeudamiento. Así lo revela un nuevo informe del Instituto Argentina Grande (IAG), difundido este viernes 23 de enero de 2026.
Según el relevamiento, el gasto público real cayó un 27% interanual, el mayor recorte desde la salida de la Convertibilidad, y se convirtió en el principal factor que explica el superávit primario alcanzado por el Gobierno.
Ajuste histórico y obra pública paralizada
El documento detalla que el ajuste fiscal tuvo un impacto profundo en distintos niveles del Estado. Las transferencias a las provincias se redujeron más de un 70%, mientras que la inversión pública se desplomó un 75% en el último semestre, lo que derivó en la virtual paralización de la obra pública en todo el país.
Este freno a la inversión estatal afecta de forma directa a sectores clave como la construcción y a las economías regionales, profundizando el estancamiento del nivel de actividad.
Consumo en caída y ventas sostenidas con tarjeta
El informe también alerta sobre el deterioro del consumo masivo. Las ventas en supermercados y comercios registran caídas de dos dígitos, reflejo de la pérdida del poder adquisitivo de los hogares.
En ese contexto, el consumo se mantiene principalmente a través del uso de tarjetas de crédito y financiamiento, lo que expone una mayor fragilidad en la economía doméstica y un aumento del endeudamiento de las familias para cubrir gastos básicos.
Industria en recesión y señales mixtas en el frente financiero
En el plano productivo, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) muestra un crecimiento "casi nulo". Tanto la industria como la construcción continúan en terreno recesivo, sin señales claras de recuperación en el corto plazo.
En cuanto al frente financiero, el informe advierte sobre la fragilidad de la estabilidad cambiaria. Tras el pago a bonistas del 9 de enero, que fue cubierto parcialmente con un repo de bancos por USD 4.900 millones, el Banco Central retomó la compra de divisas y acumuló USD 900 millones en las primeras semanas de enero.
El diagnóstico del IAG es contundente: la macro se ordena, pero la economía real sigue sin reaccionar, con ajuste fiscal récord, consumo debilitado y sectores productivos que no logran salir de la recesión.