El consumo de carne está en su mínimo histórico
Mientras la producción se contrae un 9,1%, los precios en las carnicerías suben el doble que la inflación general. En las últimas dos décadas, los argentinos perdieron casi 15 kilos de consumo anual per cápita debido a la suba de costos y el auge exportador.
La tendencia descendente no es nueva, pero se ha profundizado drásticamente. Desde el pico de 69,4 kilos alcanzado en 2008, el consumo no ha parado de ceder terreno. Comparado con el año 2005, hoy cada argentino consume 15 kilos menos de carne vacuna por año.
Varios factores explican este fenómeno:
Menos oferta: La faena de febrero de 2026 fue una de las más bajas en 47 años, con apenas 924.300 animales procesados.
Efecto Clima: El arrastre de la sequía (2021-2024) y las inundaciones recientes diezmaron el stock de madres y la zafra de terneros.
Precios por las nubes: En el primer bimestre de 2026, la carne aumentó un 12%, duplicando el 6% de inflación general del período.
El auge exportador: La carne mira al exterior
Mientras el consumo interno languidece, las exportaciones viven un momento de expansión. En los primeros dos meses de 2026, los envíos al exterior crecieron un 6,6% interanual. La Argentina está compensando la menor demanda de China con mercados de mayor valor como Estados Unidos, Israel, Alemania y los Países Bajos. El valor promedio de la tonelada exportada alcanzó los USD 7.362, permitiendo que los ingresos por ventas externas crecieran un 47,6% en el último año.
Participación del mercado interno
Históricamente, el mercado doméstico absorbía más del 90% de lo producido. Sin embargo, esa estructura cambió:
2014: El 94,8% de la carne quedaba en el país.
2024: Bajó al 68%.
Proyección 2026: Se estima que el consumo interno representará el 72,9% del total producido, reflejando que el poder adquisitivo local no puede competir con los precios internacionales.