Más allá del techo: el 73% de los hogares argentinos sufre deficiencias habitacionales
Un estudio de la organización Tejido Urbano advierte que la crisis de vivienda no solo afecta a los sectores más vulnerables con falta de servicios, sino que se extiende a la clase media a través de la inseguridad en la tenencia y la dificultad de los inquilinos para acceder a la propiedad.
La crisis habitacional en Argentina ha alcanzado una dimensión estructural que trasciende la falta de construcción. Según el último informe de Tejido Urbano, de los 14,6 millones de hogares urbanos en el país, 10,7 millones presentan algún tipo de carencia, desde la falta de cloacas hasta la imposibilidad de escriturar o acceder a un crédito hipotecario.
Los tres niveles de la crisis
El informe desglosa la problemática en tres grandes universos que requieren abordajes estatales diferenciados:
Necesidad de vivienda nueva (1.021.798 hogares): Es el sector más crítico. Incluye a familias que viven en casillas o ranchos irrecuperables (510.000), situaciones de hacinamiento crítico con más de tres personas por cuarto (372.000) y hogares que se ven obligados a compartir el mismo techo con otra familia (230.000). El 80% de este grupo pertenece a los estratos de ingresos más bajos.
Deficiencias en viviendas existentes (7,4 millones de hogares): Representa al grupo más masivo. Aquí el problema no es la estructura, sino el entorno y la legalidad. 5 millones de familias no tienen acceso a servicios básicos de red (agua y cloacas) y 4,7 millones enfrentan irregularidad dominial (falta de escrituras), lo que genera una vulnerabilidad jurídica extrema ante posibles desalojos.
El nuevo déficit: Los inquilinos (2,3 millones de hogares): Por primera vez, se incluye formalmente a quienes habitan casas adecuadas pero están atrapados en el alquiler. Representan el 21% del déficit total. Para este sector de clase media, el informe señala que la barrera principal es la falta de crédito hipotecario y la dificultad para el ahorro previo.
El desafío de la integración urbana
El estudio también pone el foco en los Barrios Populares, donde residen 1,2 millones de familias. En estos casos, la solución no es solo individual (la casa), sino colectiva: se requiere una "integración urbana concreta" que incluya asfalto, iluminación, saneamiento ambiental y espacios públicos.
La conclusión de la investigación es contundente: sin seguridad jurídica (escrituras) y sin infraestructura básica de red, cualquier intento de mejora habitacional es solo un paliativo temporal que no logra romper el círculo de la pobreza urbana en Argentina.