Justina Gordillo rompió el silencio y complicó al "Militar" Sosa
La empleada judicial imputada dio su versión desde el penal de Delfín Gallo.
El caso que conmociona a la provincia sumó un capítulo fundamental. Justina Gordillo, la empleada judicial de la Corte Suprema de Justicia local detenida por el crimen de Érika Antonella Álvarez, decidió declarar ante la Justicia a través de sus defensores, Camilo Atim y María Florencia Abdala. En su relato, la mujer buscó despegarse del asesinato y apuntó directamente contra su pareja, Felipe "El Militar" Sosa.
Aunque su situación procesal no cambió y sigue bajo prisión preventiva, las palabras de Justina Gordillo le permitieron al fiscal Pedro Gallo identificar a nuevas personas que podrían haber colaborado con el principal sospechoso tras el hallazgo del cuerpo en Manantial Sur el pasado 8 de enero.
Los puntos clave de la declaración
Uno de los datos más fuertes que aportó la imputada fue un contacto telefónico que mantuvo con el acusado el miércoles 7 de enero. Según su versión, Felipe "El Militar" Sosa la llamó desesperado para pedirle ayuda porque una joven que estaba con él se había descompensado. Poco tiempo después, el hombre le habría comunicado que la situación ya estaba bajo control.
Justina Gordillo también desmintió las versiones de un encuentro sexual compartido y aclaró su itinerario de esa noche:
Aseguró que cenó con el acusado pero se retiró pasada la medianoche, antes de que la víctima llegara al lugar en un Uber cerca de las 3 de la mañana.
Reconoció haber estado en la casa del sospechoso después del crimen, aunque afirmó no haber notado nada extraño.
Relató haber visto el momento en que Felipe "El Militar" Sosa entregaba un celular de color rosa (que pertenecería a la víctima) a un allegado.
La red de encubrimiento y los antecedentes de Sosa
La declaración de la empleada judicial también arrojó luz sobre quiénes habrían ayudado al "Militar" a ocultar el cuerpo y facilitar su fuga hacia Buenos Aires, donde fue detenido en la localidad de Pilar. Justina Gordillo aportó una lista de nombres que incluiría a empleados de las empresas del imputado y personas vinculadas a una concesionaria de motos.
Asimismo, la mujer ratificó una versión que ya sostenía la familia de la víctima: el pasado oscuro del acusado. Justina Gordillo sostuvo que el imputado le había contado que años atrás se dedicaba a la venta de éxtasis y que solía mantener vínculos con mujeres que atravesaban problemas de adicción.
Por estas horas, el fiscal Pedro Gallo analiza la veracidad de estos dichos, mientras los defensores María Florencia Abdala y Camilo Atim se preparan para solicitar una audiencia de excarcelación o el beneficio del arresto domiciliario para la trabajadora judicial.