Inclusión y fin social: el balance de la Caja Popular 2018-2025
Entre 2018 y 2025, la CPA ejecutó un plan de modernización sin precedentes. Con más de 100 cajeros nuevos, la creación del Tuqui 10 y un rol clave durante la pandemia, la entidad reafirmó su fin social y financiero en todo el territorio tucumano.
El valor de una institución centenaria en el siglo XXI
Entender la trayectoria de la Caja Popular de Ahorros de Tucumán (CPA) en los últimos siete años requiere observar más allá de los balances contables; implica analizar cómo una entidad con 110 años de historia logró reinventarse para ser el motor de soluciones en los momentos más críticos de la provincia.
En un periodo marcado por desafíos globales y transformaciones tecnológicas, la CPA no solo renovó su patrimonio edilicio y sus servicios, sino que profundizó su esencia social, convirtiendo cada recurso generado en los juegos de azar o la actividad bancaria en un puente directo hacia la comunidad.
Desde la llegada del primer cajero automático a comunas postergadas hasta el despliegue logístico frente a emergencias sanitarias, la gestión se propuso un objetivo claro: que el Estado tucumano esté presente, sea eficiente y, sobre todo, sea humano.
La conquista del interior: Inclusión financiera real
Históricamente, el acceso a servicios bancarios en el interior profundo de Tucumán fue un privilegio de las grandes urbes, condenando a miles de ciudadanos a travesías costosas para disponer de sus haberes. La CPA rompió esta inercia con un ambicioso plan de expansión territorial que priorizó la cercanía.
Cajeros en cada rincón: Se instalaron unidades en parajes antes olvidados como Choromoro, San Javier, Amaicha del Valle y Raco, alcanzando un récord de 112 cajeros operativos a fines de 2025.
Impacto local: Esta red no solo dignificó al usuario, sino que reactivó las economías regionales: el dinero de sueldos y beneficios sociales comenzó a circular directamente en los comercios de cada comuna.
Salud pública: El brazo aliado del SIPROSA
Cuando la incertidumbre sanitaria puso a prueba la capacidad del Estado, la Caja Popular supo reconvertir su estructura comercial en una plataforma de asistencia humanitaria. Su rol fue determinante para sostener el sistema público de salud en las horas más difíciles.
Logística de emergencia: El Hipódromo de Tucumán fue transformado en un nodo de vacunación modelo, garantizando seguridad y eficiencia.
Tecnología al servicio de la gente: La puesta en marcha del Trailer Sanitario PopulART permitió llevar medicina preventiva y controles laborales a los trabajadores de toda la provincia, sumado a la donación constante de insumos críticos y equipamiento de alta complejidad.
Transparencia y el fenómeno del Tuqui 10
La gestión de los juegos de azar transitó un cambio de paradigma, alejándose de la mera recaudación para enfocarse en estándares de calidad internacional. Al certificar sus procesos bajo Normas ISO 9001:2015, la Caja blindó la confianza de los tucumanos.
Identidad local: El lanzamiento del Tuqui 10 se consolidó como un éxito comercial sin precedentes. Al ser un producto 100% propio, sus utilidades retornan íntegramente a la sociedad a través de obras y asistencia directa coordinada con el Ministerio de Desarrollo Social.
Dignidad laboral y vanguardia institucional
Hacia adentro, la institución encaró una regularización histórica de su capital humano. Con la visión de un Estado profesionalizado, se puso fin a la inestabilidad contractual pasando a más de 310 empleados al régimen bancario, garantizando derechos y estabilidad para sus familias.
Asimismo, la CPA se posicionó a la vanguardia social al ser pionera en la implementación efectiva del Cupo Laboral Trans, demostrando que la modernización institucional es incompleta si no incluye la diversidad y la justicia social.
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