El asado por las nubes: ¿Por qué la carne aumentó casi el doble que la inflación?
En el último año, el precio de los cortes vacunos subió un 69,8%, superando ampliamente el 31,5% del IPC general. Clima, falta de stock y la exportación, los factores detrás del salto.
Un desfasaje que golpea la mesa de los argentinos
Poner un corte de carne en la parrilla o en la olla se volvió una misión imposible en este arranque de 2026. Según un informe del CEPA, mientras que la inflación general de 2025 rondó el 31,5%, la carne no se quedó atrás y escaló un 69,8%.
Los cortes populares fueron los más castigados: la paleta subió casi un 70%, mientras que la nalga y el cuadril superaron el 68%. Este fenómeno no solo afecta el bolsillo, sino que deteriora la nutrición básica, ya que la proteína vacuna es clave en la dieta nacional.
Los tres motivos que dispararon los precios
No hay una sola razón para este aumento, sino un "combo" de factores que se alinearon para encarecer el producto:
Menos vacas en el campo: La sequía de 2023 obligó a los productores a vender animales antes de tiempo, lo que provocó una caída fuerte en el stock ganadero actual. Hoy simplemente hay menos terneros y novillos disponibles para faena.
Clima y logística: Las inundaciones entre 2024 y 2025 empeoraron las cosas, afectando la preñez de las vacas. A esto se suma el pésimo estado de los caminos rurales, que encarece el flete y dificulta llevar la hacienda a los centros de consumo.
La demanda del mundo: Países como China, EE. UU. y varios de Europa están comprando mucha carne argentina. Esto hace que el precio local se "contagie" de los valores internacionales en dólares, empujando el precio del novillo hacia arriba.
El impacto de la falta de políticas públicas
El informe también advierte que la ausencia de medidas para recomponer el stock ganadero tras los golpes climáticos profundizó la crisis. Sin incentivos para que el productor mantenga a los animales en el campo, la oferta interna sigue siendo escasa frente a una demanda externa que no para de crecer. El resultado está a la vista: la carne sigue subiendo muy por encima del resto de los productos de la canasta básica, dejando los cortes más consumidos cada vez más lejos del alcance del trabajador.