El desgarrador pedido final de Alberto Lebbos ante los jueces
Tras 20 años de impunidad y encubrimiento, el padre de Paulina Lebbos cerró los alegatos con un mensaje de fe y firmeza. 'No queremos venganza', aseguró frente a un tribunal que mañana dictará sentencia. La crónica de Mariana Romero de un día clave en el caso.
La sala de audiencias de la Sala III de la Cámara Penal quedó sumida en un silencio sepulcral este lunes. No era el silencio de la indiferencia, sino el del respeto ante un hombre que ha dedicado los últimos 7.300 días de su vida a buscar la verdad. Alberto Lebbos se puso de pie y, con la voz quebrada pero el espíritu entero, miró a los ojos a los jueces Gustavo Romagnoli, Fabián Fradejas y Luis Morales Lezica. Sus palabras no fueron de odio, sino de una profunda espiritualidad y un reclamo técnico que expone las deudas pendientes de la justicia tucumana, escribe la periodista Mariana Romero para Tendencia de Noticias.
Un mensaje de fe frente a la frialdad judicial
En un gesto que conmovió a los presentes, Lebbos relató cómo pasó las horas previas a los alegatos. "Ayer me fui a un lugar de oración, me fui al pozo de San Francisco Solano a pedir por ustedes, su señoría; que Dios los ilumine, que Dios los proteja, que Dios los conduzca a una sentencia justa", confesó. Esta mención al sitio histórico de fe en Tucumán no fue casual: simboliza la necesidad de una guía ética superior en un proceso que ha estado plagado de sombras, "carpetazos" y maniobras de distracción desde el primer día.
La distinción entre justicia y venganza fue el eje de su alocución. Lebbos eligió la institucionalidad. Su pedido es que los jueces vean las pruebas "con la razón, con el corazón, con el sentimiento, con el alma".
El reclamo contra el "desacato" y el encubrimiento permanente
Lebbos no olvidó el trasfondo político-policial que rodea la causa. Recordó que la sentencia de 2019, que condenó a la cúpula policial de la gestión de José Alperovich por encubrimiento, ordenó investigar a más de 40 personas. "No se acata esa sentencia y nadie reaccionó por ese desacato", denunció con firmeza. Este punto es clave: para la familia Lebbos, los imputados actuales, César Soto y Sergio Kaleñuk, son solo una parte de un engranaje de protección que nunca terminó de desarmarse.
El padre de Paulina subrayó un dato que estremece: en dos décadas, ninguno de los condenados o imputados ha mostrado una señal de arrepentimiento. "A ninguna de esas personas le hemos escuchado una disculpa y siguen en el proceso de encubrimiento", señaló. Esta observación pone de relieve la existencia de un "pacto de silencio" que sobrevivió a tres gobernaciones y múltiples cambios en la composición de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán.
Las ausencias que duelen: Marisa y la salud de la familia
El costo humano de buscar justicia en Tucumán quedó crudamente expuesto cuando Lebbos habló de su familia. "Hablo en nombre de los que no pueden estar, de mi esposa que no está, de mi hija Marisa que se murió de un cáncer, culpa de toda esta situación", remarcó. La referencia a Marisa Lebbos, quien falleció tras años de acompañar las marchas de los martes alrededor de la Plaza Independencia, fue el momento más emotivo de la mañana.
Para los Lebbos, la impunidad no es un concepto abstracto de los libros de derecho; es una enfermedad física que ha diezmado a su círculo íntimo. La lucha de Alberto se convirtió en la lucha de todas las víctimas de la impunidad en Argentina.
¿Qué esperar de la sentencia?
El tribunal se encamina ahora a la deliberación. El fiscal Carlos Sale ha construido una acusación basada en la autoría material de Soto y la colaboración necesaria de Kaleñuk para la disposición del cuerpo en Tapia. La defensa, por su parte, ha insistido en las "lagunas probatorias" generadas por el encubrimiento inicial que el propio Lebbos denunció.
Mañana martes será el día de la verdad. Si el tribunal dicta una sentencia condenatoria, se cerrará uno de los capítulos más negros de la historia criminal argentina. Si, por el contrario, la duda favorece a los imputados, Tucumán enfrentará una nueva crisis de confianza institucional. El pedido final de Alberto fue una tríada que resonó en las paredes de la sala: "Justicia, justicia, justicia". No solo para Paulina, sino para un sistema que necesita demostrar que nadie, por más poderoso que sea su apellido o su cargo, está por encima de la ley.
Ficha del Caso: Paulina Lebbos (2006-2026)
Fecha del crimen: 26 de febrero de 2006.
Hallazgo del cuerpo: 11 de marzo de 2006 en la Ruta 341, Tapia.
Imputados actuales: César Soto (presunto autor) y Sergio Kaleñuk (presunto encubridor).
Veredicto esperado: Martes 28 de abril de 2026.
La jornada de hoy marca el fin de la etapa de alegatos. Para Alberto Lebbos, el trabajo ya está hecho; ahora queda en manos de la justicia humana y, según sus propias palabras, de la divina, cerrar una herida que lleva 20 años abierta en el corazón de Tucumán.