Fin de la pesadilla en Brasil: Agostina Páez pagó la fianza y vuelve al país
Tras abonar más de 97.000 reales, la Justicia brasileña le retiró la tobillera electrónica a la joven de 29 años. Se espera que aterrice en Argentina en las próximas horas tras dos meses de retención.
El caso que mantuvo en vilo a la opinión pública llegó a su instancia de liberación. Agostina Páez, la abogada de 29 años oriunda de Santiago del Estero, logró cumplimentar este martes el pago de la caución de 18.500 dólares (aproximadamente 26 millones de pesos argentinos) impuesta por el Tribunal de Justicia de Río de Janeiro.
Con el comprobante de pago en mano, la Justicia del país vecino procedió al retiro inmediato de la tobillera electrónica que la joven portaba desde su detención, permitiéndole iniciar los trámites migratorios para su regreso definitivo a la Argentina.
El alivio tras el fallo del juez Silva Barreto
La resolución que destrabó la salida de Páez llegó tras una semana de incertidumbre. El magistrado Luciano Silva Barreto determinó que mantener a la profesional retenida en territorio brasileño, habiendo ya cumplido con las etapas de recolección de pruebas, constituía una "restricción indebida de su libertad".
Según fuentes de la Agencia Noticias Argentinas, la joven manifestó sentirse "desbordada y saturada" por la situación, que escaló mediáticamente tras la viralización del video donde realizaba gestos discriminatorios frente a empleados de un bar en Ipanema.
Una condena en suspenso y un precedente legal
A pesar de su regreso al país, Agostina Páez no queda exenta de las consecuencias legales. La abogada fue condenada a dos años de prisión en suspenso bajo la carátula de injuria racial, un delito que fue tipificado con mayor rigor en Brasil hace apenas tres años y que prevé penas de hasta 15 años de cárcel.
Lo que comenzó como una discusión por una cuenta supuestamente mal cobrada terminó convirtiéndose en uno de los pocos casos donde un ciudadano extranjero recibe una condena efectiva y monitoreo electrónico por racismo en el país limítrofe, marcando un precedente para futuros incidentes de esta naturaleza en zonas turísticas.